Ella, ¿un punto de inflexión en nuestra vida?

Días atrás, hablando con mi madre, me comentó “tu padre no cambia sigue igual que siempre y lo peor de todo es que con la edad va a peor”. Esto me hizo reflexionar, sobre la influencia que tiene en nosotros el hombre o la mujer que está a nuestro lado. Hablaré, en este caso, de esa pareja comúnmente denominada novia. Y hablo de ellas porque es lo que mi experiencia me permite, pues desconozco si para ellas realmente somos o no un punto de inflexión.

Recuerdo cómo mis amigos, me han dicho varias veces “has cambiado mucho desde que tienes novia, no eres el Aarón que conocía” y acto seguido completan su frase diciendo, “ella te ha hecho mucho bien”. En cambio, hace poco más de un mes recibo la llamada de un gran amigo que me dice “gracias por haberme dicho que no era el mismo de siempre desde que estaba con ella porque, me estaba llevando cuesta abajo y sin frenos hacia un precipicio”. Estas son dos situaciones muy frecuentes en nuestros días, algunos denominan a la primera la novia corcho, pues te saca a flote, y a la segunda la novia plomo, porque te hunde en el mar.

Ante estas dos situaciones hay que ver si ese cambio ¿Es inconsciente o consciente? De ambas situaciones hay ejemplos, por un lado el amigo que cuando tiene novia cambia radicalmente, pasas a no verle, observas cómo cambia sus hábitos y él dice: “realmente no he cambiado, sigo siendo el mismo”. Por otro lado soy perfectamente consciente que desde que empecé a salir con mi novia hasta hoy se ha producido en mí un cambio. Ahora me paro a pensar si con mi actitud puedo herir a otros, si un pequeño detalle como quedarme a comer con ella puede hacerle más agradable el día y muchas otras cosas. Ese proceso de cambio puede ser consciente o inconsciente pero, aunque no queramos, podemos saber cómo habríamos actuado ante la misma situación si no tuviéramos novia. Por ello aunque el proceso sea inconsciente, la percepción del resultado de dicho procedimiento es totalmente consciente, en mi opinión, sabemos que hemos alterado nuestra forma de actuar.

Eres consciente de que ha habido un cambio, pero ¿quién ha sido el responsable? ¿Ella o tú? Habitualmente mis amigos dicen: “es la novia que te ha cambiado”, unas veces para bien y otras para mal. Pero posiblemente nunca se hayan parado a pensar, que realmente ella no es más que el “ángel” o el “demonio” que te muestra un camino, y tú mismo eres el que decide tomar ese camino y acompañarla. He sido el que ha decidido mejorar como persona, cambiar bastantes cosas de mi forma de actuar, en definitiva tomar el camino que mi ángel me ha enseñado. Pero no lo he hecho solo, ella me ha acompañado durante todo el recorrido, pero sobre todo me ha enseñado a mejorar y me ha dado un motivo para ello. Por tanto tenemos que el responsable de ese cambio eres tú mismo, que has decidido comenzar a andar acompañado de tu novia, viaje en el que habrá subidas y bajadas, pero de todas ellas podrás aprender y mejorar.

Pero la gran pregunta es: ¿Cuál es el motivo de que consciente o inconscientemente hayas decidido cambiar tu forma de actuar? La opinión de mis amigos, la supondréis, has cambiado porque “eres un calzonazos y ella es la que lleva los pantalones en la relación”. Pero es curioso que al final todos y cada uno de tus amigos acaben siendo unos “calzonazos”. Ello es prueba más que evidente de que, el motivo está en algo distinto que descubrir quién lleva los pantalones. Es algo sobrevenido, que nos supera y nos hace plantearnos el rumbo de nuestra vida. Unos lo denominan cariño o sentimientos, otros dicen que es algo subjetivo y depende de cada uno. Yo digo que es amor. Ese conjunto de sensaciones y sentimientos recíprocos que se dan entre ambas partes de una relación y dan lugar a un entendimiento mutuo de tal magnitud que eres capaz de sentir lo que a la otra persona le acontece de forma que darías cualquier cosa para hacerla feliz. Habrá quien, no esté de acuerdo con mi definición o piense que no es el amor el motivo del cambio. Pero defiendo que si una persona realmente ama a otra y quiere su felicidad, tiene motivos suficientes para cambiar su forma de actuar. Pero tan solo su forma de actuar, dado que como dice mi madre “las personas no cambian lo que varía es su forma de actuar”. Y la sabiduría de las madres es ampliamente conocida, y puedo decir que, dándole la razón a mi madre, en esencia no he cambiado mi forma de ser pero a la hora de actuar sí percibo que he aprendido cosas nuevas e incluso las pongo en práctica, aunque en ocasiones es costoso.

Por todo ello concluyo respondiendo la pregunta que encabeza este ensayo: no es ella el punto de inflexión de nuestras vidas, somos nosotros los que una vez que se nos ilumina el camino decidimos si emprender la marcha o continuar nuestra ruta y en caso de seguir sus indicaciones nos embarcamos en un viaje guiado por el amor en el que espero que todos podamos estar acompañados por el mejor de los “ángeles” (como creo que ocurre en mi caso) y no estar en manos de un “demonio” que nos guía hacia el desfiladero.

6 Responses so far.

  1. Me encanta, Macarrón!!! Muy sensible y muy bonito!! Me hago tu seguidora, con tu permiso!! ;)

  2. Rafael says:

    waooo brooo.. realmente eres un CALZONAZOS.
    a
    very
    huge
    CALZONAZOSSSSSS
    CALZONAZOSSSSSSSSSSSSS
    CALZONAZOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

  3. Ooooohhhh que bonito que es el amor....es broma, es un coñazo!! libertinaje a topee!!! que nooo!! muy mono, ¡pero qué bien se vive enamorado eh! me alegro mucho por ambos!! aleee a seguir feliz =)

  4. GMP says:

    Me ha encantado...es agradable echar un vistazo al corazón del "muyayo"...
    Trátamela bien ;)

  5. ROMA says:

    JAJAJAJA... ¡Es genial lo de la novia corcho y la novia plomo!

  6. Rafael says:

    Insisto...
    CALZONAZOSSSSSS
    CALZONAZOSSSSSSSSSSSSS
    CALZONAZOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

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